Se vienen las vaciones y junto con ellas espero varios cambios: aire, tierra y alma. Que el corazón fluya y la sangre se conmute.
Tú me quieres alba, Me quieres de espumas, Me quieres de nácar. Que sea azucena Sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada
Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nívea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba.
Tú que hubiste todas Las copas a mano, De frutos y mieles Los labios morados. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago.
Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros, Me pretendes blanca (Dios te lo perdone),
Me pretendes casta (Dios te lo perdone), ¡Me pretendes alba!
Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada; Alimenta el cuerpo Con raíz amarga; Bebe de las rocas; Duerme sobre escarcha; Renueva tejidos Con salitre y agua; Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada, Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nívea, Preténdeme casta. Tú me quieres blanca Alfonsina Storni p.d: Yo me quiero de otra forma...
A veces creo que es muy cierto lo que dice mi mamá: No pongas tu confianza en los hombres (hombres-mujeres). Porque, siendo honesta, siempre pongo expectativas en el entorno pensando que la gente siempre actuará según lo mejor para quienes "quieren" o para quienes le rodean, esto para un bien común y tranquilidad con algo tan sencillo como la preocupación por los demás. Me equivoqué rotundamente y siento que es muy tarde para remediarlo. He esperado largos días, caudalosas horas, extenuantes segundo mirando cualquier medio que pidiese traerte a mí, el sonido de la chapa en los departamentos aledaños me dio las esperanzas de que te vería atravesar la puerta en algún momento, las esperanzas de que oiría el tono y sería tu nombre el que aparecería en la pantalla. dejaba todas las redes abiertas para ver si aparecía tu nombre por alguna parte, y no. Cuando más te necesité, menos estuviste presente; cuando más me aguantaba las lágrimas en la garganta para hacerlas brotar con tu voz, menos estuviste de frente; cuando más llegaba a la casa esperando tu aroma en el ambiente, menos estuviste, menos estuviste.
No hubo llamadas, no hubo recados, no hubo cruce de palabras en esta habitación desde hace mucho. Me abandonaste y te fugaste con la primera libertad que se te enredó.
Ahora me doy cuenta de que debí restarte importancia cuando pude, cuando tuve la opción entre las manos y me convertía en la moira de este hilo
¿Es que no estuve ahí lo suficiente para ti? ¿ no estuve las veces que más me necesitaste, no dejé de lado mis deudas y encargos por servirte?
Me equivoqué. Lo peor de todo es la culpabilidad que siento ahora cuando debería tener otro sentimiento dentro. Y resulta que sé que me voy a seguir equivocando, sé que voy a seguir cayendo, cediendo. Todo vuelve, todo gira, y volvimos al mismo punto donde hemos estado estancados la mayor parte de este tiempo.
Cuando menos lo espero, llegas para mantenerte y para hacer que la brisa se sienta con más fuerza en mi cara. Lluvia solitaria, espero que sirvas para quitar las tensiones y que al menos me des alguna esperanza de que no me estoy convirtiendo en una desnaturalizada. Lluvia, no pares, trata por cualquier medio de ablandarme, de lavar mi cara para volver mañana al disfraz que corresponde. Lluvia veraniega, estamos tú y yo ahora, tú y yo y nada más, permíteme el sueño después de tanta tristeza.
p.d: no hay fuerza alrededor, no hay pociones para el amor, ¿dónde estás? ¿dónde voy? Porque estamos en la calle de la sensación muy lejos del sol....
A veces pienso que la angustia no va a terminar: tener (la) presente aunque quiera convencerme de no hacerlo es casi imposible. A veces pienso que me conformo tanto con todas las cosas que toda la disconformidad cae de lleno en el tema en cuestión. Y así es como me encuentro, cada cierto tiempo, en el ritual de borrar imágenes de mi cabeza y de mi pc para no acordarme de nada, para que desaparezca todo rastro de mí y donde no pueda hallar ni la sensatez de lo que una cámara pueda captar. Tiendo a pensar que finalmente la autodestrucción se apodera de los relatos aburridos que a veces fantasean cada rincón de la cabeza haciéndome creer que las cosas van a cambiar, que un día despertaré y todo será la pesadilla con la que despierto llorando de vez en cuando, cuando el fuego ataca mi estado REM. Si al final es una cosa de perspectivas y mi perspectiva está, por decir lo menos, enfocada hacia algo que no puedo detener: la sociedad. A veces lloro, como ahora, cuando me siento sola, cuando necesito de alguien que me haga reír para que se me olvide el tema en cuestión. Necesito de alguien que me haga olvidar todas las imágenes asquerosas que pasan por mi mente cada vez que recuerdo que sigo respirando, que sigo gastando tiempo en tonteras, cada vez que me encuentro haciendo las cosas mal que se reflejan en algo tan trivial como el aspecto. Cuando llega la noche, vuelve el tema a mis manos, a mis ojos, a mi corazón y me inunda de porquerías que -según mi mente- debería haber dejado atrás hace harto tiempo si me había dado cuenta de que la cuestión no iba a cambiar. Si al final voy a tener que recluirme, decirle a alguien que me ponga en una casucha como a la mujer gallina y olvidar de una vez por todas que puedo volver a caer más bajo todavía de lo que ya estoy, no me siento capaz de nada y lo que hago es para dar la satisfacción a quienes toda la vida han estado ahí. Pero, sencillamente, esa satisfacción no va a llegar a mí nunca, porque simplemente no nací para ser rosa, nací para contemplarlas desde lejos, para mirarlas con temor, para desear ser la rosa aunque sea un tiempo fugaz y morir con el encanto que ellas traen. Es tan simple como la pregunta constante a cada minuto en mi cabeza -¿me quedaré así eternamente?- y su inmediata respuesta -sí- y su inmediata contrarespuesta -quizás estés teniendo una pesadilla- y la costumbre de dar la cara contra el piso. Y a pesar de que dentro de todo la vida y Dios han puesto cosas maravillosas a mi alrededor, siento que no las merezco, siento que debería ser algo mucho mejor para todas las personas que día a día me llaman a cada rato,que se preocupan por mí y que ponen todo su empeño en mi felicidad. Creo que si leyeran esto, sentirían que fallaron, aunque no es así. Si alguna vez lo leen, bajo cualquier circunstancia, sepan que no es su culpa, que la culpa la verdad no sé de quién es, pero estoy segura que no fue suya, que quizás tengo la manía de preocuparlos cuando en verdad deberían tratar de por fin vivir sus vidas como lo que merecen y no en función de lo que crean que necesito. Por eso les pido perdón por todas las veces que me equivoqué y por la persona en la que me convertí, y más perdón todavía por mentirles y por encubrir tanto todo esto. No creo que esto me alivie en lo más mínimo, pero cuando estoy sola tiendo a conversar conmigo misma en busca de alguna voz que me haga compañía y saco a flote algunos sollozos de los que me guardo todos los días cuando me topo con todo el desastre en el que me convertí.
p.d: Me haces falta, mamá. Me haces falta, papá. En estos momentos más que nunca. En estos momentos más que todo en el mundo para aplacar los torrentes que no paran. Para sentir sus abrazos en mí y los cariños que puedan darme para no sentirme tan vacía, para no sentir que he formado una vida a partir de una superficialidad tan grande que me atemoriza.
No tengo recuentos del año, solo recuerdos y nostalgias reprimidas, nostalgias de cosas que nunca fueron, de vanidades que nunca tuve, enredaderas que no crecieron, sino más bien se aplacaron. Yo no sé que quiso pasar en mi vida en este tiempo, ni sé qué diantres seguirá pasando en mi cabeza en un futuro no tan distante. Solo sé que no quiero pensar que por que cambie el folio o el numerito de la fecha va a haber un cambio rotundo en cada camino. Las olas seguirán arrastrando la arena de la orilla, el viento continuará pasándome por entre los dedos en señal de la violación de los años, la tierra seguirá llamándome a pasos agigantados. Y es así como llego a este momento, donde pensar en las vueltas que da la vida me hace anular todo lo que dije antes de esta oración, a pesar de no estar de acuerdo con la 'renovación' soy capaz de admitir que los cambios y las sorpresas se dan sin aviso, sin carta premonitoria y sin prórroga para que continúen en nuestras pieles por más tiempo.