jueves, 11 de mayo de 2017

Alguien que se muera por ti

Siempre pensé merecer a alguien que se muriese de amor por mí. Quizás mi problema fue que lo esperé con muchas ansias, que lo idealicé al punto de no pensar en la realidad que estaba ante mis ojos. "Todo el mundo merece un amor que se muera por ti" fue la frase que en algún momento de mi adolescencia marcó y caló tan hondo dentro de mi cabeza que hoy es un hueco que sobrepasa la virtualidad pensante. Creo que la Sofía, mi amiga en aquel tiempo, no se daba cuenta de lo que decía. Lo más probable es que ni siquiera se acuerde que llegó a tercero medio como estudiante nueva a mi liceo con un pololo con el que terminó un par de semanas pasado marzo, rompimiento del cual fuei semi testigo. "No puedo estar con él porque no me merece". ¿Merecemos a otra persona? es la primera pregunta que me hice en ese momento y de la cual todavía no me desligo. Si hubiese alguien que mereciera un rocíocuandocae debe ser la persona más desdichada del mundo, ¿quién querría tener sobre sí un rocío constantemente lluvioso recorriendo la columna? Al final esperé que alguien quisiese morir de amor por mí, que ardiese de deseo cada vez que me mirase a los ojos, que no aguantase las ganas de poseer las inocuidades corporales afectadas por tal rocío. Me quedé esperando. esperando. esperando. Al final mi razón estaba en lo correcto: nadie podría estar tan angustiado para desear y morir de amor por un rocío marchito y lleno de hoyos mojados. No existe ese alguien que se muera por mí, ni existe ese alguien a quien pueda merecer.

p.d: la dueña de este blog no se hace responsable de las apariencias que engañan.

lunes, 10 de abril de 2017

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Una semana

Han sido días largos, agotadores, rellenos de mantenerme en ocupación lo más que pueda. Acepto trabajos que no me competen, reviso mil pruebas, trabajo horas extra que no son recompensadas, pero nada me hace quitar tu lindo sonido aullante de bienvenida. 
No hallo la hora de sentir tu calorcito a mi lado nuevamente. El fin de semana llegué a mi casa y ya no estabas. Miraba hacia la puerta de la cocina y tu hocico no estaba esperando un huesito, no estaba esperando un cariño.
Una semana y sigo llorando como hace siete exactos días en los que dejaste de exhalar amor al mundo y no sé cómo reponerme. Siento el pecho dolorido y pareciese que tus patas me hubiesen rasguñado las arterias, porque la sangre fluye y fluye sin remedio alguno.
Han sido días difíciles, siete exactos días de dolor des-gargantante. Parece que escucho tus patitas, mi Laika, en las baldosas rojas de la casa encaminadas a mi cama para lamerme y pedirme que te fuera a acostar como tanto te gustaba. Veo tu colita en cada planta "cola de zorro" del Estadio Nacional, del Internado, de las plazas aledañas a mi casa. Veo tu sonrisa en cada perrito que se me cruza en todas partes, tu olor impregnado en tus capitas de invierno. 
No sabes cuánto duele. No imaginas cuánto quema. 
Visítame en sueños, te pido, ven con tu carrera vigorosa, con tu cálida sed jadeante y llévame a pasear por la vía del tren ruidoso y molesto. Ven para justificar este sentimiento duro de extrañarte y llenarme aunque sean siete minutos de tu presencia...


jueves, 22 de diciembre de 2016

Perdón

Este momento tan frío en las palabras, tan nublado por tu halo, tan inesperado. Nunca tuve la oportunidad de decirte lo mucho que amo pasar mis dedos por tu pelo, las yemas por tus orejas pequeñas, tiernas y sensitivas al tacto  tan frío en las palabras, tan nublado por tu halo, tan inesperado. Nunca te dije lo calmante que resultaba verte correr como jugando, como buscando el rastro que alguien dejó para ti como mensaje secreto. Llegaste cuando todo era oscuro, cuando el corazón de una niña más necesita una amiga, llegaste a modo de aire fresco en un revuelo de emociones, sentimientos, sensaciones. Me flechaste con tu mirada azul y feliz que solo buscaba una persona a la cual amar: de entre todas, no sabiendo por qué, me elegiste a mí. Nunca voy a olvidar tu olor a pelo mojado de invierno, tus patas grandes rasguñando mis piernas de la pura y blanca alegría al verme. Ni tu gesto humilde y sincero cuando sabías que no tenía un buen día. Perdóname por dejarte, perdóname por irme y ser tan egoísta, por buscar el mundo cuando en realidad para ti yo era el tuyo y con eso te bastaba. Si no alcancé a decirlo, has sido la única que en silencio lograba decirme todo, y la que entendía todo con una sola mirada. Perdóname si no te di el patio laaaaargo y lleno de pasto que alguna vez dije te daría, por no darte mejores cosas, mejores momentos; perdóname por no estar contigo cuando me necesitaste, por no entregarte todo lo que hoy siento pude haberte brindado. Perdón por no llegar a tiempo con lo necesario para tu felicidad completa. Perdóname por no haberte dado vueltas más largas, por no haber corrido más rato al lado tuyo en Viña del Mar, por haberte dejado solita un par de días en las vacaciones. Por no haberte dejado comer más comida de gato como tanto te gusta. Por haber traído un gato chico que te tenía chata el primer mes. Pero aunque no lo creas, aunque no lo entiendas, todos los días pedía al cielo me diera más tiempo contigo, todos los días preguntaba sagradamente por ti, sobre todo en el último tiempo. Aunque no me estés leyendo, cada día les contaba a mis niñas en el colegio lo bacán que eres y con el pecho inflado mostraba fotos tuyas, le ponía "Laika", "Laika 2" y "Laika 3" a mis pendrives solo con la esperanza de que alguna de mis alumnas me preguntara por qué se llamaban así y entonces poder contar anécdotas sobre nosotras. Perdóname por pasar estos últimos 7 años viéndonos tan solo un par de días a la semana, cuando yo hubiese querido tenerte a mi lado hasta en las frías salas de clases. Gracias por ir a despertarme con tus lamidos en la mañana, por saludarme con tu "uuuuuuu" todas las veces, por despertar y pararte altiro cuando me veías llegar, por pedirme un momento a solas solo para ir a la calle y correr un par de kilómetros. Por caminar para atrás tan linda y encantadora. Gracias por darme la dicha de ser abuela sin tener más de 15 años. Gracias por demostrarme tu cariño y amor con cada gesto, por llenarme de alegrías infinitas, por comerte los pasteles de la Luisa, por arrastrar una mesa carpintera por el patio, por robarte los canapés de mis cumpleaños, por recibirnos el huesito por debajo de la mesa todas las veces. Gracias por hacernos niñas felices, por arrancarte del agua y por siempre siempre siempre siempre estar ahí para nosotros, para mí hermana, para mí sin pedirme nada a cambio. Solamente te pido fuerza ahora, por favor, no me dejes, no te vayas, dame tiempo para llegar a ti y darte lo que no pude en este último tiempo. Dame tiempo para decirte cómo te llevo en mis entrañas, mi Laika...

viernes, 9 de diciembre de 2016

Sueños premonitorios

Algún día voy a ser bonita, voy a resplandecer, voy a reírme de los peces de colores y voy a dejar de soñar con lo inalcanzable; dejaré de despertar con la agonía de un día más, de un día menos, de otra vista hacia el espejo. Voy a despertar con piel de seda, con la sonrisa llena, con la vida entera...

lunes, 28 de noviembre de 2016

Materia gris

La vida te hace golpearte mil veces contra tu pared. Es un vómito que vuelvo a tragar y a expulsar cada vez con más asco, cada día con más frecuencia. "¿Por qué no me suicido frente al espejo?" decía la Pizarnik. ¿Por qué no quiebras el espejo? Me digo a mí misma.


lunes, 21 de noviembre de 2016

El despertar

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
y se ha volado 
y mi corazón está loco 
porque aúlla a la muerte 
y sonríe detrás del viento 
a mis delirios 

Qué haré con el miedo 
Qué haré con el miedo 

Ya no baila la luz en mi sonrisa 
ni las estaciones queman palomas en mis ideas 
Mis manos se han desnudado 
y se han ido donde la muerte 
enseña a vivir a los muertos 

Señor 
El aire me castiga el ser 
Detrás del aire hay mounstros 
que beben de mi sangre 

Es el desastre 
Es la hora del vacío no vacío 
Es el instante de poner cerrojo a los labios 
oír a los condenados gritar 
contemplar a cada uno de mis nombres 
ahorcados en la nada. 

Señor 
Tengo veinte años 
También mis ojos tienen veinte años 
y sin embargo no dicen nada 

Señor 
He consumado mi vida en un instante 
La última inocencia estalló 
Ahora es nunca o jamás 
o simplemente fue 

¿Còmo no me suicido frente a un espejo 
y desaparezco para reaparecer en el mar 
donde un gran barco me esperaría 
con las luces encendidas? 

¿Cómo no me extraigo las venas 
y hago con ellas una escala 
para huir al otro lado de la noche? 

El principio ha dado a luz el final 
Todo continuará igual 
Las sonrisas gastadas 
El interés interesado 
Las preguntas de piedra en piedra 
Las gesticulaciones que remedan amor 
Todo continuará igual 

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo 
porque aún no les enseñaron 
que ya es demasiado tarde 

Señor 
Arroja los féretros de mi sangre 

Recuerdo mi niñez 
cuando yo era una anciana 
Las flores morían en mis manos 
porque la danza salvaje de la alegría 
les destruía el corazón 

Recuerdo las negras mañanas de sol 
cuando era niña 
es decir ayer 
es decir hace siglos 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
y ha devorado mis esperanzas 

Señor 
La jaula se ha vuelto pájaro 
Qué haré con el miedo 
Alejandra Pizarnik