jueves, 28 de mayo de 2015

Tears for fears

A
la
mierda
me
quiero
bajar.
Ahora.
No
quiero
perder
más
tiempo.
Es
demasiado
tarde
para
arrepentimientos.
El
miedo
cala
los
huesos
más
duros,
más
calcificados
y
no
hay
manera
de
continuar-
continuando.
Las
lágrimas,
el
humo
de
tu
cigarro.
A
la
mierda
me
quiero
bajar.




miércoles, 20 de mayo de 2015

20/05

La soledad es un permanente que intento maquillar en mi vida. Si bien en varias temporadas he encontrado una mano amena, un oído amable a quien entregarle mi entera confianza, llega un momento en el que, como por arte de magia, se esfuman, se alejan como si sintiesen vergüenza de la amistad. No tengo amigos/as, y a pesar de mis esfuerzos por querer mantener a alguien a mi lado no por objetarle, sino más bien por sentirme menos aislada, el fracaso siempre termina por decirme bofetearme duro y marcarme con una llave de soledad y miserabilidad difíciles de olvidar. Es verdad, sé que soy buena gente*, que trato de ayudar al otro sin pensar en recompensas, pero permítaseme un momento para reclamar algo que me ha hecho muy infeliz: la no amistad reinante en mi vida. Lo más difícil es intentar separar las cosas y no tomármelo tan personal, porque, sencillamente, no puedo tomármelo de otra forma. Quizás la amistad con un otro pudiese hacerme reivindicar mi pensamiento sobre este mundo, sobre la soledad misma y la existencia de razones para permanecer más allá del inocuo per sé. Es mucho pedir esa mano amiga que mantenga un tono de cariño, incondicionalidad fraterna y gotas de ternura dispuestas a la palabra precisa y el abrazo necesario de vez en cuando.

jueves, 23 de abril de 2015

Noche roja

Noche amiga, envuelta en una nube roja,
¿volviste para darme todo sin medida?
Volviste para deleitarme con escenas
en mi mente
agolpadas de clakes y pumpches,
humedecida en lugares
solitarios
conquistados solo por mí.

Noche parda, congraciaste a esta esclava,
¿te quedarás a juguetear en las comisuras?
Es el crepúsculo maligno
que me toca, me incita
a juguetear también
con hendiduras.

Tempestuosa noche, me mantienes alerta
¿quieres que para ti esté despierta?
Solo contigo logro conciliar los temores,
no necesito de nadie
más
que tus albores.

Y sobre mi cuerpo, un manto de
inocentes, invisibles besos
los siento y me quiebro:
tiemblo.
Y las manos dormidas de tanta
batalla establecida
campal entre
mí y la noche,



p.d: Así, tal cual.

lunes, 20 de abril de 2015

Cuesta

Cuesta arriba las cosas se tornan huracanes
impenetrables de razones imparables
que me buscan, me asechan,
en sus afanes
logran que la luz aminore, se decante.

Cuesta entender el camino a recorrer
lleno de espinas, de temores,
quebrajando el espíritu,
cortando toda vitalidad
sin contar
las cuestas que no sé si he de alcanzar.

Las rodillas se cansan, la espalda comienza a arder,
llena de deseos profundos a esconder.
Levántate sol y pon otro día más
para continuar arriba cuesta
que cuesta abajo será
el precio que cuesta entrar.






p.d: tengo nueva mira.

jueves, 16 de abril de 2015

Cambia, todo cambia

Cambian los estados de ánimo, cambian las estaciones, el otoño ya no es más el verano.
Cambian las personas, las que creías cerca se convierten en lejanías aletargadas y llenas de desgracia disfrazada de verdad. Las que han estado acá siempre han tomado el peso que debían haber tenido hace mucho tiempo y que quizás antes no les di. Cambian las decisiones, los gustos, lo que anhelamos, cambian los deseos de nuestras almas rodantes hacia un abismo. Cambia cómo te quiero, cómo te miro y cómo te aprecio (a ti, a ellos, a ustedes, a él, a ella). Y es un ciclo sin fin el que todo cambie, todo cae por su propia cuenta. Cambian, todas las cosas cambian (para no citar a la honorable que lo canta). Hay que acostumbrarse a los cambios.

Quiero levantarme nueva, despierta e íntegra, ser alguien más que lo que el perfil de Facebook crea de mí. No me interesa la amistad o el jolgorio que una jungla atribulada requiera. Quiero respeto, quiero mirar a los ojos y sentirme limpia, no inmunda por las porquerías pasajeras. Es por eso que hay un viejo proverbio que versa que el alejarse de las personas nos hace reaccionar ante la vida, y es muy cierto. No me interesa tu morbo, ni tu desaire, ni tu vanidad circundante.
Quiero ser yo, quiero ser la que espero, la que siente mucho, la que escribe sin parar de hacer danza con los dedos, la que canta porque se le antoja y la que te despierta con un beso. Quiero ser aire, viento, polvo lunar, astros que giran y la calma reinante para tu hogar. Quiero hacer sacrificio, ser mejor cuando despierto, aterrizar a ese mundo extraviado entre cartas y juegos. Despertarme cada día con otra ilusión, con nueva energía solar y mirar al camino esperando lo que depare, sin desmayar.
Es hora de cambiar un poco el aire, que la vida está muy viciada de tormentos, y aunque sé que no se irán del todo, al menos quiero mirarte (los) y descubrir mundos nuevos, sin el miedo a la repulsión, a la discordante mirada reprobatoria. Esta soy yo: una mata de enredos, pero con la certidumbre de que puedo y quiero, con eso me basta para enfrentarme a todo lo que viene. Y lo que viene es bueno.

p.d: si das vuelta el título de este blog, puede ser que el rocío suba, en una vaporización súbita de re- encuentros :)


miércoles, 15 de abril de 2015

Quincena

Hay un solo asunto que no puedo controlar de mi vida y se me escapa de las manos, precisamente por ese mismo asunto es que no voy a terminar este post, sería una falta completa a mi personalidad a medias, por lo que la construcción de este capítulo llega hasta acá no más. Finito. Caput. Calabaza calabaza.