viernes, 19 de junio de 2015

Caer

Cae el rocío y tú no estás a mi lado.
Me está mojando y tú no estás a mi lado.
Recorre mi espalda y tú no estás para recogerlo, como antaño.
Cae el Rocío; tú no estás a mi lado.

jueves, 18 de junio de 2015

Pensamientos noctambuloides

Nunca dije que bueno, pero tampoco respondí con un -no-.
Tampoco hubo una pregunta.
Desconcierto.


Cierto.

P.d: no sé qué escribir.

jueves, 28 de mayo de 2015

Tears for fears

A
la
mierda
me
quiero
bajar.
Ahora.
No
quiero
perder
más
tiempo.
Es
demasiado
tarde
para
arrepentimientos.
El
miedo
cala
los
huesos
más
duros,
más
calcificados
y
no
hay
manera
de
continuar-
continuando.
Las
lágrimas,
el
humo
de
tu
cigarro.
A
la
mierda
me
quiero
bajar.




miércoles, 20 de mayo de 2015

20/05

La soledad es un permanente que intento maquillar en mi vida. Si bien en varias temporadas he encontrado una mano amena, un oído amable a quien entregarle mi entera confianza, llega un momento en el que, como por arte de magia, se esfuman, se alejan como si sintiesen vergüenza de la amistad. No tengo amigos/as, y a pesar de mis esfuerzos por querer mantener a alguien a mi lado no por objetarle, sino más bien por sentirme menos aislada, el fracaso siempre termina por decirme bofetearme duro y marcarme con una llave de soledad y miserabilidad difíciles de olvidar. Es verdad, sé que soy buena gente*, que trato de ayudar al otro sin pensar en recompensas, pero permítaseme un momento para reclamar algo que me ha hecho muy infeliz: la no amistad reinante en mi vida. Lo más difícil es intentar separar las cosas y no tomármelo tan personal, porque, sencillamente, no puedo tomármelo de otra forma. Quizás la amistad con un otro pudiese hacerme reivindicar mi pensamiento sobre este mundo, sobre la soledad misma y la existencia de razones para permanecer más allá del inocuo per sé. Es mucho pedir esa mano amiga que mantenga un tono de cariño, incondicionalidad fraterna y gotas de ternura dispuestas a la palabra precisa y el abrazo necesario de vez en cuando.

jueves, 23 de abril de 2015

Noche roja

Noche amiga, envuelta en una nube roja,
¿volviste para darme todo sin medida?
Volviste para deleitarme con escenas
en mi mente
agolpadas de clakes y pumpches,
humedecida en lugares
solitarios
conquistados solo por mí.

Noche parda, congraciaste a esta esclava,
¿te quedarás a juguetear en las comisuras?
Es el crepúsculo maligno
que me toca, me incita
a juguetear también
con hendiduras.

Tempestuosa noche, me mantienes alerta
¿quieres que para ti esté despierta?
Solo contigo logro conciliar los temores,
no necesito de nadie
más
que tus albores.

Y sobre mi cuerpo, un manto de
inocentes, invisibles besos
los siento y me quiebro:
tiemblo.
Y las manos dormidas de tanta
batalla establecida
campal entre
mí y la noche,



p.d: Así, tal cual.

lunes, 20 de abril de 2015

Cuesta

Cuesta arriba las cosas se tornan huracanes
impenetrables de razones imparables
que me buscan, me asechan,
en sus afanes
logran que la luz aminore, se decante.

Cuesta entender el camino a recorrer
lleno de espinas, de temores,
quebrajando el espíritu,
cortando toda vitalidad
sin contar
las cuestas que no sé si he de alcanzar.

Las rodillas se cansan, la espalda comienza a arder,
llena de deseos profundos a esconder.
Levántate sol y pon otro día más
para continuar arriba cuesta
que cuesta abajo será
el precio que cuesta entrar.






p.d: tengo nueva mira.