ni hay dolor más profundo.
No hay estancia más insana,
segundos más podridos, ni valores más sucios que estos.
El mundo enterrado bajo mis pies se enreda en los tobillos,
quiere anidarse en un lugar mío.
Un vacío ineludible, un escrutinio constante,
es mi vida un pasaje de amarguras convencidas
de que esto no es vida, no es vida.





