Hay dolor en el alma. Algunas cosas duelen más que otras. El dolor es parte de la vida. A mi dolorosa cabeza le cuesta entenderlo. El dolor me hace pujar las ideas, extraviar el rumbo, doblegar mi espíritu. Dolor siempre está a mi lado. Quise ponerle un nombre femenino, ahora se llama Dolores. Me acompaña a todas partes y muchas veces es como si no pudiese llenarla con nada. Se asoma a los balcones por los que transito, a los vehículos que se me atraviesan, me parte en dos cuando estoy acostada mirando el techo. Me persigue a toda hora. Debo acostumbrarme al dolor, debo acostumbrarme a Dolores.
domingo, 27 de septiembre de 2015
domingo, 13 de septiembre de 2015
Septiembre ruso
jueves, 3 de septiembre de 2015
Respirar
Llegó el momento de respirar un poco, de tomar aire, de expulsarlo con fuerza y volver a adquirirlo mediante la vida. El momento de caminar lento, de mirar alrededor y procurar des-concentrarme de la intoxicada mente; de aire tibio, de besos mojados, de paisajes para mis ojos y del corazón más tranquilo. Respiro.miércoles, 19 de agosto de 2015
Legado
Ya no puedo más andar, son las lágrimas mis únicas compañeras.
Que este mal me lo tengo que tragar sola, sola y con ellas.
No encuentro la forma de alivianar la carga pesada, la vida sin rumbo
que sé nadie más comprenderá.
La saliva que corre y corre jamás se secará,
la hierba tierna, dulce y hermosa de mis ojos siempre se reirá.
No hay perdón divino, ni hay corazón palpitante,
solo higos secos y pies cansados, agobiados, calcinantes
de mi alma cual pena merodea por sepulcros
así es mi vida, de junco en junco.
Que este mal me lo tengo que tragar sola, sola y con ellas.
No encuentro la forma de alivianar la carga pesada, la vida sin rumbo
que sé nadie más comprenderá.
La saliva que corre y corre jamás se secará,
la hierba tierna, dulce y hermosa de mis ojos siempre se reirá.
No hay perdón divino, ni hay corazón palpitante,
solo higos secos y pies cansados, agobiados, calcinantes
de mi alma cual pena merodea por sepulcros
así es mi vida, de junco en junco.
martes, 18 de agosto de 2015
¡Por qué siempre!
Siempre lo mismo, la misma mala cuea, la misma necesidad de humillación del entorno. Parece que ando buscando lástima cuando en verdad lo que necesito es todo lo contrario. Es una verdad insondable que cuando un aspecto va bien en la vida, algún otro, necesariamente, tiene que estar en el infierno mismo. Ahora, cómo cresta lidiar con tanta estupidez que solo crece en la cabeza? Se pueden eliminar de raíz las autodestrucciones complejas que se forman vía neuronal y emocional? Es posible que esto cambie? Me he hecho esta pregunta por lo menos hace 10 años intentando sacarle tras vuelta y vuelta alguna pista, alguna señal que me lleve a poder resolverlo, pero al final es el mismo círculo asqueroso del eterno retorno.
martes, 4 de agosto de 2015
Cuando agosto era martes 4
Tengo tantas cosas encerradas en las costillas y no sé cómo sacarlas para que no me provoquen más hipo. Intenté explotando verdades por la boca, vomitando palabras y arrojando garabatos chilenos acorde a la rabia que tengo conmigo misma, pero no resultó nunca. No sé cómo mandar lejos las verdades/mentiras que tengo en el pecho. No sé cómo borrar la imagen mental que tengo de los espejos, de los charcos plomos de tanto smog en Santiago, de las vitrinas del Megasalud en Rancagua, del reflejo de los lentes de sol. Empieza a desgarrarme las entrañas, a revolverme el estómago cada vez que viene la sensación de ahogo. Es que no sé cómo desdoblarme de mí misma, desligarme de esta porción de carne maltrecha.
domingo, 26 de julio de 2015
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