miércoles, 8 de julio de 2015

Everyday is like Sunday

Desde hace un tiempo siento que todos los días marchitan de igual forma. Y esto no necesariamente es malo, creo que, por el contrario, la vida le enseña a uno el valor de una rutina (-sin caer en "lo rutinario"-) a partir de cosas que deseamos, que nos hacen felices, que nos ponen de buen humor y finalmente influyen mucho en ese desenredo de madejas de lana dentro de nuestras cabezas.
Los domingos se han convertido sin querer en mis días favoritos. Esté lloviendo o no, son el día de volver, de calorcito, de sueños entrañables desatados en el papel. Y últimamente, todos los días han sido domingos para mí.


p.d: me faltó poner los deditos de "peace".

viernes, 26 de junio de 2015

Liberté

Susciter. Veiller tard. Soupir. Je me suis endormi. Rêver. Je pense à toi. "Demain" -à vous de me dire-.

Despertar. Trasnochar. Suspirar. Me quedo dormida.
Sueño. Pienso en ti. "Mañana" - me dices.

viernes, 19 de junio de 2015

Caer

Cae el rocío y tú no estás a mi lado.
Me está mojando y tú no estás a mi lado.
Recorre mi espalda y tú no estás para recogerlo, como antaño.
Cae el Rocío; tú no estás a mi lado.

jueves, 18 de junio de 2015

Pensamientos noctambuloides

Nunca dije que bueno, pero tampoco respondí con un -no-.
Tampoco hubo una pregunta.
Desconcierto.


Cierto.

P.d: no sé qué escribir.

jueves, 28 de mayo de 2015

Tears for fears

A
la
mierda
me
quiero
bajar.
Ahora.
No
quiero
perder
más
tiempo.
Es
demasiado
tarde
para
arrepentimientos.
El
miedo
cala
los
huesos
más
duros,
más
calcificados
y
no
hay
manera
de
continuar-
continuando.
Las
lágrimas,
el
humo
de
tu
cigarro.
A
la
mierda
me
quiero
bajar.




miércoles, 20 de mayo de 2015

20/05

La soledad es un permanente que intento maquillar en mi vida. Si bien en varias temporadas he encontrado una mano amena, un oído amable a quien entregarle mi entera confianza, llega un momento en el que, como por arte de magia, se esfuman, se alejan como si sintiesen vergüenza de la amistad. No tengo amigos/as, y a pesar de mis esfuerzos por querer mantener a alguien a mi lado no por objetarle, sino más bien por sentirme menos aislada, el fracaso siempre termina por decirme bofetearme duro y marcarme con una llave de soledad y miserabilidad difíciles de olvidar. Es verdad, sé que soy buena gente*, que trato de ayudar al otro sin pensar en recompensas, pero permítaseme un momento para reclamar algo que me ha hecho muy infeliz: la no amistad reinante en mi vida. Lo más difícil es intentar separar las cosas y no tomármelo tan personal, porque, sencillamente, no puedo tomármelo de otra forma. Quizás la amistad con un otro pudiese hacerme reivindicar mi pensamiento sobre este mundo, sobre la soledad misma y la existencia de razones para permanecer más allá del inocuo per sé. Es mucho pedir esa mano amiga que mantenga un tono de cariño, incondicionalidad fraterna y gotas de ternura dispuestas a la palabra precisa y el abrazo necesario de vez en cuando.