martes, 8 de diciembre de 2015

Pataleta

Parece que cuando estoy sola, me pongo creativa.
 No sé, la soledad me deja con las manos juguetonas, con las manos desocupadas. Saque sus propias conclusiones.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Atraso

Llegué atrasada a la repartición de hermosura, pero no importa.
La inteligencia siempre va a hacer mi única arma letal y filosa, así que CUÍDATE, no vaya a ser que algún día, sin que lo imagines, te asalte y conecte tu cerebro con el mío. Digo yo, para que no dejes de pensarme, de pensar en mi fortaleza, esa que te gusta tanto. Hacerte sentir.

La pura pinta

Tení la pura pinta:
el bacán, el canchero, el altruista
y, al final,
te quedai en pura boca.

Te jurai el que las hace todas,
el aquí y el acá
el que me va a llevar más allá...
pero erí pura boca.

Que te quiero, que mejor no
decídete luego,
te lo advierto.
No quiero pura boca.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Estridente

A veces quiero gritar como desgarrándome la garganta,
como con los dedos en la aorta enterrados,
como con las cuerdas vocales a la vista,
como con la sangre chorreando por los brazos.

martes, 6 de octubre de 2015

De como me di cuenta de que no tengo un sueño tan grande

Me di cuenta de esto porque en una actividad de Orientación en el colegio me preguntaron las alumnas: ¿cuál es su sueño más grande? Tardé como 3 segundos en responder que esa era una pregunta con muchas aristas y que no podía pensar en una respuesta que lo resumiera todo ahora, y apelé a la misma alumna que me lo preguntó con un "¿cuál es el tuyo?". Ahí empezaron a hablar todas y yo me quedé pensando: ¿cuál es mi sueño más grande?, volando durante esos 12 minutos restantes en los que me pregunté unas 15 veces "¿cuál es mi sueño más grande?".

Para responderme, imaginé una lista con las cosas que más amo: tengo a mi familia y una buena relación con ellos, tengo un par de amigos/as que son primordiales, tengo a mis mascotas que me aman incondicionalmente, tengo a una persona maravillosa con quien compartir mi vida, estoy por terminar (toco madera) mi carrera, hago varias de las cosas que me gustan, tengo un dulce anhelo en el corazón. Ahí me di cuenta de que mi sueño más grande no iba a ser encontrado en esa parte de la historia.
Busqué y busqué, porque mi desesperación crecía con cada minuto que pasaba: los recovecos de mi alma quedaron echos giros híper transitados que parecían no resguardar nada. Se terminó el rollo de mi memoria y me quedé sin nada.

Me resigné.

No tenía un más grande sueño en la vida, además ¿a quién le interesa tener un más grande sueño en la vida? Eso se lo dejo a los adolescentes, a la juventud, a la niñez y a los pensamientos que mis padres ocultan de mí cada vez que ven sus metas cumplirse a través de las mías. Una total persona sin un sueño más grande por cumplir.

Pero al final me di cuenta, estaba frente a mis narices todo el tiempo. No fue hasta un par de días después que lo tuve frente a frente causándome estragos muy fructíferos.



Me esperaba ligero y demacrado para recordarme una vez más lo que quiero llegar a ser. Y me da vergüenza comentarlo por este testimonio virtual, porque muchos van a pensar que realmente no es un sueño, que es una soberana joda, un berrinche de pendeja de 14 años lista para encerrarse en su pieza toda la tarde a mirar el techo, pero creo que ya es un secreto a voces entre quienes me conocen.


Mi sueño más grande es llegar a ser bonita algún día.
  

domingo, 27 de septiembre de 2015

Sombras

Hay dolor en el alma. Algunas cosas duelen más que otras. El dolor es parte de la vida. A mi dolorosa cabeza le cuesta entenderlo. El dolor me hace pujar las ideas, extraviar el rumbo, doblegar mi espíritu. Dolor siempre está a mi lado. Quise ponerle un nombre femenino, ahora se llama Dolores. Me acompaña a todas partes y muchas veces es como si no pudiese llenarla con nada. Se asoma a los balcones por los que transito, a los vehículos que se me atraviesan, me parte en dos cuando estoy acostada mirando el techo. Me persigue a toda hora. Debo acostumbrarme al dolor, debo acostumbrarme a Dolores. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

Septiembre ruso

Me es difícil detener lo inevitable. La cabeza no lo quiere entender. El alma se niega a escuchar. El mar de la vida se recoge y vuelve a surgir, más bravo, más fiero, pero vuelve entonces a retroceder sereno, calmo, acumulando cada gota para una arremetida colosal. El eterno retorno.